22 junio 2017

Un bustier para Lady Gaga

La diseñadora valenciana Elisa Palomino desembarcó en Cibeles Madrid Fashion Week (CMFW) hace tres temporadas procedente de varias pasarelas internacionales y con un currículo impecable en su cesto de costura lleno de sedas decimonónicas. Desde entonces nos tiene maravillados con sus colecciones temáticas como la de ayer que recreaba el vestuario de las hadas de la pintura victoriana rescatada del olvido por Christopher Wood y Jeremy Maas hace unas décadas.

Presentó unos preciosos vestidos de cóctel y noche algo orientalizantes en seda cuajada de flores, mariposas o pagodas chinescas, pintadas, bordadas o aplicadas en tonos que iban desde el negro al coral, pasando por azul Wedgewood. Más que vestidos del reinado de Victoria I, pienso que se ajustan más al de su hijo Eduardo VII ya que parecían anticipar el advenimiento de Lucile y los famosos teagowns con los que las mujeres recibían a sus admiradores a la hora del té.

Palomino vino a limpiarnos la retina del espectáculo de los corsés de Maya Hansen, diseñadora argentina que alcanzó gran notoriedad mundial con el bustier que crease para Lady Gaga. Creo que no hay nada más vulgar que una mujer con vaqueros y corsé, pero comprendo que a muchas pechugonas les hace ilusión llevar las tetas en bandeja.

Amaya Arzuaga presentó su segunda colección, un asunto comercial y menos intelectualizado que la primera que lleva unas temporadas presentando en París con gran éxito. Arrancó con unos conjuntos angulosos de falda y cuerpo en tono greige mezclado con un desafortunado mostaza verdoso. La noche fue mucho más suave, con vestidos de falda breve que se ceñían al cuerpo y con pecheras cuajadas de pequeñas flores de tela en un tono lavanda.

Juanjo Oliva parece decidido a dejarse de experimentos y presentó unas elegantes y vaporosas propuestas inspiradas en Bessie Wallis Warfield Spencer Simpson, osease la duquesa de Windsor, que dice admirar, imaginamos que por su chic y no por su muy poco admirable vida privada. La americana vuelve a estar de moda gracias a la denostada película de Madonna y Oliva copió su peinado de ondulación Marcel y recreo el vestuario de Mainbocher con el que la dos veces divorciada enamorase a un príncipe débil y pro nazi convertido en rey efímero. Abrió y cerró el desfile de Oliva Nieves Álvarez, maravillosamente caracterizada en señora Simpson.

Ana Locking a pesar de haberse separado de su socio Shocking hace tiempo sigue dispuesta a darnos grandes shocks con sus colecciones osadas. La de ayer llevaba por título Under Beauty y estaba realizada en tejidos estampados por la diseñadora con un sinfín de flores tipo Liberty.

12 junio 2017

Todos quieren filmar en Brunete

¿Qué será lo que tiene Brunete para ser el principal set de rodaje de España? En los últimos años el municipio madrileño ha sido escenario de más de 100 películas, series, anuncios y videoclips. Desde los últimos estrenos hasta los culebrones de mediodía y los vídeos de los músicos más conocidos, todos pasan por sus calles y plazas para rodar. El gran plató de la Comunidad de Madrid tiene varios secretos, pero los principales son la facilidad con la que se obtienen los permisos, su cercanía a la capital y el precio, que no tiene competencia con el de ciudades como Madrid u otros municipios más grandes. M2 se adentra en el mundillo de los rodajes para descubrir por qué Brunete es el lugar preferido de las cámaras, aunque su historia empezó hace ya más de 30 años.

El anuncio de Fairy en el que los habitantes de Villarriba y los de Villabajo dejan de ser rivales y se unen para limpiar una paellera gigante no se rodó ni en Villarriba ni en Villabajo, sino en Brunete. Allí también, por mencionar el ejemplo más reciente, se grabaron esta semana algunas escenas del último capítulo Homicidios, la serie protagonizada por Eduardo Noriega que se estrenará esta temporada en Telecinco.

El chirriar de la claqueta es un sonido habitual en este pueblo de 10.000 habitantes situado al suroeste de la región. «Arrastramos cierta tradición en rodajes que se ha modernizado y ampliado en los últimos 10 años», explica Marisol Gavilanes, jefa de Comunicación del Ayuntamiento.
Brunete inició su flechazo con las producciones audiovisuales hace 30 años, cuando Mariano Ozores lo eligió para rodar El hijo del cura (protagonizada por Fernando Esteso y Juanito Navarro, entre otros). En la última década, sus calles, sus casas y sus infraestructuras han sido escenarios habituales de series tan populares como Sin tetas no hay paraíso, Física o química y Amar en tiempos revueltos.

«Ceder estos espacios es una fuente de ingresos alternativa que, además, genera un movimiento laboral a pequeña escala», señala Borja Gutiérrez, el alcalde popular del municipio.
Alrededor de 600 vecinos de todas las edades están incluidos en una lista de potenciales extras que se pone a disposición de las productoras que quieren trabajar en el pueblo.
Las rubias despampanantes que aparecen en un anuncio de una cerveza italiana grabado hace unos meses a la puerta de la iglesia del pueblo en realidad son de Brunete.

Igual que los figurantes de uno de los spots de TVE para la Eurocopa de 2008, los de las películas Bajo las estrellas y Olé y los de algunos capítulos de Yo soy Bea y Hospital Central, entre otras muchas series.
Una parte esencial del atractivo audiovisual de la localidad reside en su agilidad para la tramitación de los permisos.

«Aunque cualquier rodaje conlleva mucha documentación, hemos tratado de simplificar los trámites al máximo», explica Marisol Gavilanes.
Si el equipo de grabación no necesita ocupar la vía pública con los vehículos en los que se transporta el material de grabación, la licencia pertinente puede estar lista en 24 horas. En caso de que sea necesario advertir a los vecinos de determinados cortes de calles o de la reducción temporal de los sitios destinados a aparcamiento, la espera para el sí administrativo se prolongaría un mínimo de 48 horas, un plazo que en todo caso es muy inferior al que se maneja en municipios más grandes de la Comunidad.

Otra de las claves del éxito cinematográfico y televisivo de Brunete es el precio. Un día entero de rodaje en los exteriores del municipio tiene una tarifa de 450 euros, con independencia de los metros cuadrados de calle que se necesiten, aunque la cifra se puede rebajar notablemente si se contrata un número particularmente alto de rodajes (por ejemplo, cuatro en un mes o una semana consecutiva).

Y un imán más para los productores en búsqueda de escenarios: la versatilidad del pueblo para ambientar lugares geográficos y épocas. En la pequeña o en la gran pantalla, sus calles han pasado por las de un pueblo andaluz, su plaza por la de una localidad de Navarra y la iglesia del siglo XVI por una de la época de los Templarios.
Sobre la mesa ha habido incluso un proyecto para rodar en Brunete una serie sobre el accidente del avión de Spanair en Barajas en 2017.

La idea al final no prosperó pero no por falta de torre de control, instalada con anterioridad y a priori sólo con fines decorativos en una de las rotondas a la entrada a la localidad.
No queda casi ningún rincón del pueblo en el que no se hayan colado alguna vez las cámaras y los focos, también para la realización de videoclips de los cantantes Melendi y Pasión Vega, entre muchos otros.

En la silla de madera tapizada de cuero que hay en el despacho del alcalde se han sentado jueces sin la carrera de Derecho; las instalaciones de la piscina han adquirido fisonomía de comisaría, con su cartel de delincuentes peligrosos en búsqueda y captura incluido...
«El uso de las dependencias municipales está permitido siempre que no se interrumpa la actividad normal», precisan en el Ayuntamiento. Además, añaden, «muchos vecinos ceden de forma habitual sus chalés, sus casas antiguas o sus locales comerciales para rodar». La próxima participación ciudadana, sin ir más lejos, será a principios de octubre para el programa de José Mota.

Por si aún parece poco, las firmas Montenegro, especializada en escenarios televisivos, y La Diligencia, que da servicio de catering a rodajes, son oriundas de Brunete.
Con este currículo no es difícil comprender por qué su nombre ha sonado en las quinielas para la futura ubicación de la Ciudad del Cine de la Comunidad de Madrid. Brunete ha sido el escenario de más de un centenar de filmaciones en los últimos años, y el rumbo sigue. California tendrá Hollywood, pero Madrid tiene Brunetewood.

Las cifras del cine en Brunete
Más de 100... Películas, videoclips, anuncios y series rodadas en los últimos años.
24 horas. Es el tiempo medio que tarda en tramitarse un permiso para rodar en el municipio, mucho menos que en otros lugares más grandes.
450 euros. Es el precio por un día de rodaje, sin límite de espacio, aunque puede abaratarse si se rueda varios días.
600 vecinos. Constan en un catálogo que maneja el Ayuntamiento para figurar como extras si el rodaje lo requisiera.

Los días que hay rodaje en la plaza de Brunete, la caja registradora del bar El Pueblo triplica su volumen. «Cuando se grabó el anuncio de Fairy hicimos bocatas para 500 personas», explica Melisa, la propietaria del local, que incluso ha llegado a transformarse en un camerino improvisado para los protagonistas de Amar en tiempos revueltos.

Un rodaje tipo traslada la localidad a un equipo de entre 50 y 60 personas. «No sólo genera recursos directos al Ayuntamiento, sino que revierte también en los comerciantes, desde los que venden bobinas de hilo o material eléctrico hasta los fisioterapeutas», explica Marisol Gavilanes, jefa de Comunicación del Consistorio.
De la tienda de animales Sin mascotas no hay paraíso salió el perro que adoptó una conocida actriz mientras rodaba allí. Aunque no todos se benefician del dinero de la recurrente presencia de los equipos audiovisuales en el municipio. «Darnos, a nosotros no nos da nada; si acaso nos quita porque hay gente que si no puede aparcar por aquí no entra a comprar», señala Sergio, de la perfumería y droguería Eco-Villa.

«Intentamos que se produzcan las menos molestias posibles a los vecinos», puntualizan en el Ayuntamiento. De ahí, concluyen, que muchos rodajes sean nocturnos o se hagan los fines de semana.

29 mayo 2017

Ha llegado la hora de la jubilación de Cicciolina

A los actores porno también les llega la edad de jubilarse. Y en el caso de Iliona Staller -más conocida como Cicciolina y protagonista de 41 películas clasificadas X- ese día llegará el próximo 26 de noviembre, cuando la reina del sexo cumpla 60 años. Pero para la Staller el ingreso oficial en la tercera edad irá acompañado de un regalito especial: un cheque de 3.108 euros brutos que a partir de ese momento recibirá todos los meses, durante el resto de su vida, pagado con el dinero de todos los italianos. Se trata de una recompensa por los cinco años, entre 1987 y 1992, en los que ocupó un escaño de diputada en el Parlamento italiano en las filas del Partido Radical.

La noticia está levantando ampollas en Italia, donde la estrella del porno de origen húngaro siempre ha generado escándalo: en 1976 protagonizó el primer desnudo integral jamás visto en un local público del país, en 1978 fue la primera en la historia de la televisión patria en mostrar las tetas en antena y en 1987 se convirtió en la hasta ahora única estrella del cine X en ingresar en el parlamento italiano.

Por no hablar de su matrimonio con el artista estadoundiense Jeff Koons, quien elevó a Cicciolina a la categoría de arte al retratarla para la posteridad en una serie de fotos sexualmente explícitas. Los que ahora se rasgan las vestiduras argumentan que no es justo que mientras en Italia cualquier hijo de vecino tiene que partirse la espalda trabajando durante 35 años para cobrar una pensión de jubilación, Cicciolina vaya a embolsarse una muy jugosa paga después de tan sólo cinco años como diputada, en los que se distinguió por promover la puesta en marcha de parques del amor a los que pudieran acudir las parejas para mantener relaciones, por defender la educación sexual en las escuelas o por reivindicar los derechos afectivos-eróticos de los presos.

«Yo no me avergüenzo, no he robado a nadie. Esa pensión me la merezco», afirma la ínclita actriz. «He trabajado duro, el mío no ha sido un bunga-bunga de un día», subraya en declaraciones al Corriere della Sera, recordando que cuando se presentó a las elecciones en Italia por las listas del Partido Radical obtuvo 20.000 votos directos y que presentó numerosas inicitivas legales. Y añade: «Sé que resulta impopular, pero en ese caso lo que deben hacer los italianos es cambiar la ley, porque esta ley no la he hecho yo».

Tiene razón: el verdadero escándalo son los privilegios de los que disfrutan los parlamentarios italianos. Ahora mismo hay un total de 2.329 ex diputados y ex senadores que cobran una pensión vitaliacia por haber ocupado un escaño y que le cuestan a las arcas públicas la friolera de 204 millones de euros al año.

Y hay casos bastante más sangrientos que el de Cicciolina. Véase si no el de Luca Boneschi, quien cada mes se mete en el bolsillo los 3.108 euros de marras por haber sido parlamentario durante un único y solitario día. Porque ahora mismo la ley establece que para tener derecho a una jubilación de oro los parlamentarios han de ejercer como tales durante al menos cinco años, mientras que hasta hace poco no existía ningun tiempo mínimo.

En el caso de Cicciolina, lo que a muchos les escuece es que vaya a cobrar una pensión como ex diputada cuando aún sigue activa en el sector del porno. De hecho la Staller sigue haciendo bolos eróticos, como el que ayer protagonizó en una discoteca de la localidad de Chieti donde cantó algunos temas con el busto al al aire. «Aún me lo puedo permitir», afirma al respecto sacando pecho. Pero también en ese sentido hay casos más escandalosos que el suyo.

Véase si no el de Luciano Benetton, fundador de la firma textil del mismo nombre, quien a pesar de ser uno de los hombres más ricos del país también cobra una pensión vitalicia por haber sido senador durante sólo un año y medio.

Y con una carrera política mucho menos colorida que la de Cicciolina, quien en 2017 intentó relanzar su carrera política presentándose a las elecciones al Parlamento húngaro, pero sin éxito.

16 mayo 2017

Las vallas publicitarias afean el paisaje

«¿Sabes que en Valencia han pedido quitar vallas de publicidad de unos prostíbulos porque los conductores se distraen?», le pregunta Lula a Claudia, las dos sentadas en el filo de las puertas del coche, debajo de unas vallas enormes que hay en La Cizaña, afeando una vista que podía estar expedita hasta el campo de golf o directamente hasta el mar. Se están aflojando los cordones, después de una carrerita ligera. 

«No me extraña. El otro día, camino de casa de mis padres, le tuve finalmente que explicar a mi hijo mayor qué era eso del Scándalo. Bueno, se lo suavicé un poco bastante, le dije que era gente que pagaba para que unas tías se desnudaran bailando delante de ellos y luego les dieran unos cuantos besos. Que los que iban allí eran un poco raros. No le iba a decir al niño que es gente de lo más normal y que debemos de conocer todos a clientes asiduos, a tenor de las cifras que maneja el negocio al que no parece afectar la crisis». «Tú le metes cada rollo al niño en el coche…», le dice la diseñadora gráfica. «Hombre, qué quieres. 

Si es que pasa por el cartel dichoso todos los fines de semana. Por cierto, es la misma valla de publicidad que mi padre, él, su nieto mayor, y yo pintamos con un spray cuando animaba a votar la reforma del estatuto andaluz». «¿Qué pusisteis? Me juego a que algo de vota no», sonríe la diseñadora gráfica, escurriéndose la camiseta, mientras Claudia coge el par de toallas del maletero del coche. «Tu duda me ofende, querida», dice la librera riéndose, mientras pone cierto rictus de lady inglesa, «anda, coge las chanclas y nunca olvides, de paso, que Javier Arenas votó a favor de ese bodrio en el que se consumieron tantísimas horas inútiles pagadas por nosotros». 

«Por lo menos, estas vallas sirven para dar sombra al coche. Pero afean un montón. Igual que en La Toscana este verano decidieron unificar la oferta de souvenirs para eliminar horteradas ofensivas a la vista, no me imagino que en cualquier región que cuide el paisaje permitan enormes vallas con señoras enseñando las tetas. En Marbella han anunciado dos veces que iban a retirarlas y no sé si lo han hecho, pero me temo que no. Y en recorridos que no son urbanos son ilegales, pero, bueno, ya sabemos la legalidad por donde suele andar en este país», se queja Lula. «Bueno, para poner multas, de 200 en 200, es útil. Este fin de semana han multado a 200 coches que iban a más de 100 kilómetros por hora en Málaga. Sin embargo, para controlar el número de mesas de las terrazas el Ayuntamiento ha dicho que tiene que contratar a una empresa externa, porque no tiene medios. No puede poner a los policías locales a pedir los papeles de las terrazas. 

Ahora, si te piden a ti los papeles y no los llevas encima, puedes acabar en un calabozo en comisaría, como le pasó a tu amiga Concha, la abogada», explica Claudia quitándose la camiseta antes de tirarse al agua y ponerse la parte de arriba del bikini. De nuevo, debajo de las vallas, Lula dice: «El que lo tiraba todo en publicidad fue Bernal, el candidato socialista a la alcaldía de Marbella. Según se ha sabido ahora, y no es que no se sospechara, triplicó el gasto en publicidad mientras fue consejero delegado de Acosol, la empresa de aguas. Millón y medio. Eso debería ser delito, de verdad. A ver cómo se justifica eso. Si me pillaran haciendo algo así, me daría vergüenza andar por la calle». «¿Vergüenza? Es como lo que has dicho antes, ¿qué era? ¿cuidar el paisaje? Lula, a veces pienso que deberías largarte de aquí», dice mientras la diseñadora arranca el mini Cooper. 

«Bueno, esta tarde voy al CAC, donde algunos arquitectos amigos van a hacer minipresentaciones de cosas. Ahora, en el mundo virtual, cuidan mucho el paisaje y es una delicia ver sus creaciones. Pero no se les puede olvidar que, cuando llega la burbuja, muchos de ellos son los colaboradores necesarios para llenar esto de adosados de balaustradas de escayola, frontispicio romano, columnas de casa del Sur de EEUU y, de guinda, la valla del Scándalo cerca». «Bueno, los arquitectos no tienen nada que ver con lo último». «En fin, nada nada, tampoco. Que algunos se prostituyen intelectualmente», acaba la diseñadora, que ha heredado el purismo hacia ninguna parte de su amiga la abogada combativa.

30 abril 2017

Si sales a la calle y siempre vuelves con una bolsa

LUNES. Todos los periodistas somos, a nuestra manera, jueces. Nos cuesta admitirlo, pero es así. En cada adjetivo hay un juicio de valor, una calificación reprobatoria o un aplauso. La subjetividad nos puede. Se nos hace la boca agua diciendo que respetamos las opiniones ajenas, pero mentimos como bellacos. Tengo que confesarlo: yo no respeto las opiniones que no comparto. Las encajo, pero me sientan como un tiro.

MARTES. Estos días he bramado contra la boda de Alba. No defiendo los intereses de nadie y menos, los de la aristocracia. Me da igual lo que haga o deje de hacer Cayetana. Allá ella. Me quejo del cinismo de la prensa del corazón, de la servidumbre que es capaz de desplegar ante los Grandes de España y sus adyacentes. Pura pantomima. Interviú ha sacado del armario las tetas de Cayetana. O los pechos, que dicen algunos haciendo acopio de severidad zoológica, como si la duquesa fuera una hembra retratada por el National Geographic.

MIÉRCOLES. Dirimo mis diferencias con Joaquín Torres, me encomiendo a Rubalcaba, hago planes con María España Umbral, con María Zurita, con Jordana, y busco inutilmente un traje de Bob Esponja para disfrazarme. No hay manera. El único que encuentro lleva la cabeza al descubierto, y yo necesito preservar mi identidad. Aquí donde me tienen, soy incapaz de dar la cara.

JUEVES. El shopping, los outlets. Salgo a la calle y siempre regreso con una bolsa en la mano. Presintiendo que parte de la población tiene los mismos instintos que yo, alguien avezado creó Las Rozas Village, que por capricho del azar cayó cerca de mi casa. El ideal del consumista compulsivo es vivir en un pueblo donde todo sean tiendas. Ese exceso conduce al delirio. No sé si hay pastillas para frenarlo: se lo consultaré a mi farmaceútico. Las Rozas Villague crece poco a poco. Hace unos días inauguraron una ampliación con nuevas firmas (Georges Rech, Tommy Hilfiger childrenwear, Lamathe). También han incorporado un café-restaurante de comida exquisita (y rápida) a cuyo frente está Benjamín Calles. Buena idea. Se trata de comer para seguir comprando.

SÁBADO. Cena con Luis y Marisa Milla, gente stupenda, futbolera, joven y amante de la vida sana. O sea, lo de ahora. Marisa es risueña y habladora, inquieta, listísima. Tiene una admirable capacidad de percepción, como si su cuerpo fuera un radar. Marisa juega al pádel y ama la comida casera. Ahora se va a hacer el camino de Santiago. Luis tiene el temple del hombre tranquilo, sensible, trabajador: la sensatez personificada. Alguna vez he estado en su casa viendo fútbol por la tele. Yo no soy futbolera, pero me gusta ver el Barça en casa de Luis. Él es un aficionado impecable. No grita, no se estresa, no es sectario. Pertenece a esa clase de entrenadores que han puesto de moda la inteligencia deportiva: Guardiola, el marqués del Bosque, Luis Milla y algunos más. Ellos se enfrentan a un partido de fútbol como si se enfrentaran a una partida de ajedrez. Durante mucho tiempo creí que el fútbol era un deporte de zoquetes. Lo único que contaba era el gol, y no importaba la forma de lograrlo. Así las cosas, sólo veía fuerza bruta en un partido. Esa idea cambió con la llegada de Cruyff, un tipo que se deslizaba por el campo como una sabandija, haciendo ejercicios de sabiduría con el cuerpo. Cruyff no se caía nunca. Llevaba la cabeza en los pies y resolvía las situaciones más enrevesadas con precisión matemática.

DOMINGO. Los jueces le han visto el plumero a Lydia Bosch. Lo siento, chica. Las ínfulas son malas consejeras. Ponte a trabajar, que tú vales mucho.

11 abril 2017

Aquelarres taurinos

Mis superficiales conocimientos taurinos no me alcanzan para comprender la leyenda del toro Ratón. Un malevo ya avejentado, como Lee Van Cleef pero sin palillo entre los dientes, al que impidieron jubilarse y siguen soltando en los festejos del Levante porque gasta una reputación feroz: ya va por su tercer hombre muerto. El último, este mismo fin de semana en Xátiva. Y, cuanto más mata, más pagan los municipios para disponer como animador de este asesino en serie que ha logrado distinguirse de los demás toros mecánicos de las fiestas como dice César Aira que lo hacen los monstruos: convirtiéndose en especies de un solo ejemplar.

Ratón más parece un personaje de Deadwood que de la Fiesta, y no le falta sino silenciar un bar al ingresar por la puerta y pedir un chinchón en la barra vigilando en el espejo que nadie intente desenfundar a su espalda.

Siempre he tenido un bloqueo cultural con la degradación taurina de los pueblos. Las razones por las cuales atisbo cosas elevadas e incluso artísticas en el encuentro de un toro y un torero en el ruedo, no me funcionan para comprender sogas, cuernos inflamados, dardos, patadas o linchamientos. A eso no hay Lorca que le saque un verso, tiene más que ver con las casetes de gasolinera, las tetas entre espuma y esa unidad de destino en lo universal que es la cabra arrojada desde el campanario.

El pobre toro, que ni se percata del ideal poético en que nos afanamos por encajarlo, ni siquiera es capaz de defraudarse por la estafa de haber nacido en una estirpe que no está pensada para que le haga mofa un cani de trazas poligoneras, sino para asociarse al destino de nadie menos que un torero. «El toro que le ha de matar ya está comiendo hierba». O yerba, que es más propio. Ratón se ha quedado en matón de discoteca, como los boxeadores descolgados, y encima aventa a su pesar el culto cutre de la muerte, del puede pasar, hoy y aquí, y pagamos para verlo. Ratón es la sierra mecánica a la que cantaba Tina Turner en la cúpula del trueno.

Si se trata de jugar a eso, lo mismo daría soltar a la mara Salvatrucha. O a King-Kong, del que nos vale la imagen, pues no son pocos los toros que, en esos aquelarres con coartada cultural, terminan remedando la soledad del Empire State, la que palmea aviones y luego muere.

27 marzo 2017

El top-less ya es legal

Una legión desarmada de pechos desnudos se adueñó esta semana de las metrópolis de Estados Unidos. Se trataba de enarbolar la bandera del top-less en un país que no siempre lo permite. Hubo protestas significativas en San Francisco, Los Ángeles y Nueva York, tres ciudades cuyas leyes no prohíben a las mujeres exhibir su cuerpo. Sin embargo, apenas hubo marchas en los estados más conservadores de la Unión, donde a una mujer se le puede condenar a una pena de cárcel por llevar sus senos al descubierto.

El movimiento del que surge esta iniciatica, Go Top-less, nació hace seis años, en el verano de 2005, a rebufo del caso de Phoenix Feely, a la que dos agentes neoyorquinos arrestaron por lavar su coche con los pechos al aire y a la que, posteriormente, debieron indemnizar con 29.000 dólares.

Aquí el top-less es un deporte legal. Como lo es en 12 estados y en 13 ciudades costeras de EEUU. Pero aun así hay muchos policías que no lo saben y lo castigan con arrestos indiscriminados.

Por ahora, las marchas no han logrado gran cosa en cuanto a normativa gubernamental. La tolerancia es un hecho en las playas californianas, pero no en otros lugares menos avanzados, donde los pechos siguen siendo un tabú que los legisladores no se atreven a mencionar. Un extremo que el movimiento intenta atajar a base de presionar a los congresistas y de menear su reivindicación en internet, donde esperan que empiece a surgir un consenso favorable.

Así lo explica Norma Toral, portavoz del movimiento y ciudadana de San Francisco, que no comprende por qué la ley prohíbe a las mujeres mostrar una parte del cuerpo. «En realidad, las chicas podemos enseñar los pechos», «lo que no se nos deja enseñar es el pezón. Y no entiendo por qué no podemos hacerlo. Yo pongo la televisión y veo chicas con unos biquinis ínfimos. Hilos dentales que muestran el culo y dejan casi todo al aire. Es absurda esa obsesión con los pezones. Los de los chicos son iguales y se ponen erectos como los nuestros».

En las protestas de Go Top-less aparecen cada vez más hombres. Algunos se ponen las botas haciendo fotos a los torsos de las chicas, pero otros desfilan con un sujetador sobre el pecho en señal de solidaridad. «Es absurdo que ellos puedan enseñar sus pechos y nosotras no», dice Norma, «pero si muchos tienen unas tetas más grandes que las nuestras. Y a veces son tetas bien gordas y bien caídas. Ellos sí que deberían llevar corsé».

Go Top-less no es una explosión espontánea de descontento. Está sufragada y coordinada por el movimiento raeliano, una secta esotérica que asegura que los seres humanos fueron creados por extraterrestres hace 25.000 años. Su fundador es el el profeta Rael, un piloto de carreras francés que defiende la clonación reproductiva y al que se ha perseguido en algunos países por sus prácticas proselitistas.

A Norma no le importa la mala fama del líder de la secta y asegura que le ha enseñado que «somos uno con la humanidad» y que las protestas del top-less demuestran que su grupo es una fuerza benéfica.

Este año las manifestaciones han cruzado las fronteras y no se han celebrado sólo en EEUU. Las mujeres también han desfilado con los pechos al aire en Colombia, México, Venezuela o Perú. Lugares donde es aún más difícil derribar el tabú de los senos femeninos. «Es increíble ver cómo empiezan a defender los derechos las mujeres de los países latinos», dice Norma, «sobre todo en Colombia, donde a la marcha vinieron miles de personas. Algo está cambiando. La religión no es tan coercitiva. La gente empieza a aceptar que es natural enseñar su cuerpo. Supongo que con los biquinis ocurrirá como con los bañadores decimonónicos. Un día desaparecerán y nos bañaremos desnudas». Sólo entonces el profeta Rael estará contento.